Thursday, June 25, 2009

La Chamba de Todos by SR

“El Perú está pasando por un bum”, me dijo un amigo hace pocos días. “Estamos de moda en el mundo: nuestra comida, el TLC, somos de los países que más crecemos en la región. Si pasamos el 2011 no nos para nadie, hermano”, sentenció mi amigo con la cara iluminada e inflando el pecho.

Caramba, pocos pueden negar que estamos pasando por un buen momento. Pero pienso que es una coyuntura y nada más. Seríamos ilusos si no nos diéramos cuenta de que tenemos que enfrentar reformas importantísimas. Lo que parece alarmante es que estas reformas políticas de fondo—que son procesos llenos de ensayo y error—ninguna autoridad política se atreve a emprender con la determinación debida.

Y es que los procesos no son rentables en política y todos queremos una solución rápida y técnica a cambios estructurales que nos enfrentan con lo más difícil de ser peruanos: nuestro ADN plagado de corrupción, caudillismo y mediocridad.

Y es ahí donde preferimos quedarnos en el juergón y pocos se atreven a ver la resaca que se puede venir. El cortoplacismo en la política tiende a ser la voz.

¿De que desafíos estamos hablando? De cambios importantes en educación y justicia para continuar saliendo no sólo del subdesarrollo económico, sino también moral e institucional que nos aqueja.
¿Existe hoy la voluntad política para empezar tales cambios? A medias: pocos políticos con aspiraciones serias de regresar se atreverán a remover el suelo para iniciar las reformas que necesitamos en esas dos áreas. De hacerlo saben que se juegan cualquier tipo de re-elección--la conducta tímida del actual gobierno frente a esos retos da fe de ello.

Nuestro entorno geopolítico tampoco ayuda a encarar los desafíos de fondo. Operamos dentro de una región incierta y volátil; algunos vecinos se están suicidando a plazos y con tufillos autoritarios. Emprender reformas que tengan un alto costo social quizá atice nuestra vocación kamikaze como latinoamericanos.

¿Entonces qué nos queda? ¿Estamos condenados a no salir del hoyo y a quedarnos en el “faenón” del momento ya que las autoridades no logran comprender que de no iniciar tales procesos nos jugamos la vida (otra vez)? No lo creo.

Ya hay personas que han puesto semillas importantes para que podamos enfrentar los desafíos que nos competen a todos. Esta gente está abriendo un camino para que podamos cambiar nuestra sociedad a punta de trabajo, creatividad, visión y emprendimiento. Algo que llama la atención es que muchas de estas personas vienen de distintos extractos sociales y están tomando iniciativas privadas y audaces. Por ejemplo, Gastón Acurio ha logrado unir a un país fragmentado a punta de la sazón y el paladar; los Añaños han mostrado que podemos ser empresarios de muchísimo éxito a base de esfuerzo y emprendimiento; y Claudia Llosa nos ayuda a cerrar las heridas de nuestros años más oscuros con una película hecha de coraje, humildad y amor.

Creer en nosotros mismos y en nuestro ingenio, ser capaces de escuchar a aquellos que nos dicen lo que no nos gusta escuchar y celebrar nuestras diferencias, son en esencia los grandes desafíos que nos competen a todos y que trascienden a los gobernantes de turno. Este proceso—que no requiere de grandes tecnócratas ni de una verborrea hipnotizante—está al alcance de cada uno. Solo así empezaremos a poner las cimientos para construir la sociedad a la que debemos aspirar, en donde una cultura democrática sea el valor que rija nuestro futuro y para que el “bum” no se convierta en “pum”.

Stefan Reich
para Think LaRed
http://laredperuanos.blogspot.com


Tuesday, June 23, 2009

Armar y vestir al muñeco: creando institucionalidad, capital humano y capacidades para manejar el Estado by OAI

Me pidieron que en 500 palabras describa uno o varios desafíos del Perú al 2021. Me resulta difícil pensar solamente en uno. Me voy a enfocar en el que creo yo, indispensable; necesario más no suficiente, para que todos los anteriores desafíos que mis compañeros han descrito en este blog se hagan realidad. Algunos lo han murmurando entre sus frases, otros lo han nombrado con nombre y apellido en alguno de los posts anteriores por lo que quiero resaltar su importancia. Este es la imperante necesidad de crear una institucionalidad dentro del Estado Peruano y para esto continuar a crear capacidades, es decir, capital humano. Nuestra meta al 2021 y hacia adelante debería ser no sólo contar con las instituciones necesarias para poder tener un país sostenible, justo y económicamente viable, sino también, con el capital humano y las capacidades necesarias para manejarlo.

He estado recorriendo Centroamérica estas últimas dos semanas y conversando con las autoridades de estos pequeños países tan vulnerables a los desastres naturales me he ido dando cuenta de la dificultad que existe en la sostenibilidad de los proyectos y programas en marcha. Se han venido financiando por décadas fortalecimientos institucionales, programas de desarrollo en todos los sectores. Se han creado instituciones, ministerios, diferentes mecanismos de ejecución, esquemas de trabajo. Pero existe un vacío en la creación de capacidades locales que puedan asegurar la sostenibilidad de estos programas y a largo plazo, del país. Se han creado instituciones pero no suficientes capacidades.

En el Perú, la figura es diferente, y lo comprobé durante mi fugaz paso por el MEF. En el Perú, tanto en el sector público como en el sector privado existe muchísima capacidad pero muy poca institucionalidad. Entidades claves del Estado siguen siendo financiadas por el PNUD u otras multilaterales. Me pregunto, cómo podemos seguir creciendo de manera sostenible sin ocuparnos de fortalecer desde adentro nuestro Estado? Ya veo llover críticas. No creo en un Estado grande, pesado y lleno de instituciones. Creo un Estado eficiente. Y pienso que el Estado crezca no es necesariamente malo, si crece programadamente y con sentido. Si crece dentro de un proceso de eficiencia. Escuchaba en una reunión en Perú, hace algunos meses, que aunque no lo creamos el Estado Peruano es uno de los más pequeños de Latinoamérica. Y después de esta reflexión me pregunto: acaso no ordenamos el sector tributario? el sistema bancario fortaleciendo el BCR, la SBS? la inversión pública creando el SNIP?

Nuestro desafío en los próximos años es fortalecer institucionalmente nuestro país: desde afuera, estableciendo objetivos concretos en la planificación de nuestro desarrollo y creando y fortaleciendo las instituciones necesarias para el crecimiento; y, desde adentro, creando capital humano y capacidades a la par de estas instituciones para fortalecerlas. Así nuestras capacidades de jóvenes profesionales formados en el Perú y en el extranjero, contribuirán desde adentro a la sostenibilidad del crecimiento que tanto reclamamos y esperamos.

Oscar A. Ishizawa
para Think LaRed
http://laredperuanos.blogspot.com

Tuesday, November 11, 2008

El Reflejo de Silenciar by SR

El cierre de una galería en San Isidro donde se exhibían santos peruanos en ropa interior es un acto que nos debería invitar a reflexionar sobre la dificultad que tenemos para manejar nuestras discrepancias. Si bien es cierto que tales imágenes puedan resultar de muy mal gusto, llama la atención que se quiera cerrar el local—justo ahora—por irregularidades administrativas.

Este hecho--al igual que el intento de encarcelar a una vedette por posar calata sobre la bandera peruana en un caballo--son síntomas de una triste realidad en el Perú: nos cuesta escuchar y dialogar. Cuando nos mueven el piso, el reflejo es silenciar. Así, ante las opiniones incómodas de algunos los mandamos a la cárcel; cuando el arte de alguien nos desagrada, mandamos a que las autoridades “investiguen” a nuestro ofensor.

Nuestra relación con la libertad de expresión es, en el mejor de los casos, ambivalente. Nos cuesta entender que, justamente, este principio es el que fortalece ese “espacio de contención”, como decía el psicoanalista Winnicott, que tanto necesitamos los peruanos para aprender a debatir y gestionar nuestros conflictos a partir de las ideas y del debate.

Hechos como el cierre de la galería Vértice y tantos otros donde silenciamos a los que nos incomodan hacen que sigamos evitando responder a preguntas fundamentales que nos toca enfrentar para crear un país más justo y más libre: ¿Podemos convivir con personas cuyos valores o estilos de vida no concuerdan con los nuestros? ¿Podemos los peruanos tolerar la diversidad de opiniones para que los combates se den en el campo de ideas y que no pasen al conflicto social? ¿Podemos los peruanos encaminarnos a crear una sociedad tolerante de ideas que refleje la diversidad--social, cultural, sexual, religiosa, etc--de nuestro pueblo?

Silenciar es lo más fácil, escuchar requiere coraje y grandeza. En ese sentido, y--así como otros países han hecho frente a temas tan delicados como lidiar con las caricaturas del Profeta Mahoma en países donde hay una comunidad musulmana importante, o la negación del Holocausto en sociedades donde hay muchos judíos--los peruanos debemos escuchar a los que arremeten en contra de lo que más valoramos para que con la misma libertad que le damos a nuestros detractores, tengamos la capacidad de defender nuestros principios y nuestras ideas. Solo con esa garantía moral y jurídica podremos hacer frente a los artistas, los periodistas, los escritores, las vedettes o cualquier otra persona que atente contra lo que más valoramos. Para ello debemos convertir los canales de televisión, los periódicos, así como las galerías de arte y las bibliotecas en espacios donde, inclusive, las opiniones más incómodas se puedan ventilar.

Stefan Reich
Lima, Noviembre 2008

Wednesday, November 5, 2008

La Narrativa Pesa by SR

Estados Unidos eligió ayer—entre otras cosas--por dos historias personales sobresalientes. Qué tan cómodos se sienten los candidatos contando sus historias y la transparencia que transmiten respecto al origen de sus vocaciones de servicio público, han sido factores interesantes de observar en la contienda electoral americana y todo un ejemplo para los peruanos que muchas veces sabemos muy poco sobre la historia de los políticos y que los llevó a desarrollar su vocación de servicio.

Desde el inicio de la campaña política, Barack Obama compartió con sus seguidores las experiencias y los motivos que lo llevaron a servir a otros. Habló de su abuelo que había trabajado como cocinero para los ingleses en África; contó del “amor improbable” entre sus padres y cómo supuso un tabú en esa época; y relató su paso como líder organizador de comunidades pobres en Chicago, cuando renunció a un salario privilegiado en un estudio de abogados después de graduarse en Harvard. Su narrativa atrajo a muchos americanos que se sintieron conmovidos por el drama del inmigrante, las heridas—aún abiertas—por la esclavitud en la sociedad americana , el compromiso con los pobres, y el deseo de una sociedad más justa donde la riqueza sea mejor distribuida.

McCain también se ganó la admiración de muchos a partir de su narrativa. Fue tomado como prisionero de guerra durante Vietnam y fue sometido a las torturas más escalofriantes por parte del Viet-Cong. Su historia es de valentía y coraje: McCain fue torturado por valores tan grandes como la defensa de la libertad y el amor a su patria—sus visibles dificultades para moverse hoy en día dan fe de ello. A partir de estas experiencias, McCain ha desarrolló las agallas suficientes para enfrentarse a los pesos pesados de su propio partido durante sus años de servicio dentro del senado norteamericano teniendo muchas veces que ir en contra de los intereses de los Republicanos.

En un mundo donde Google, YouTube e incluso Facebook hacen que la vida privada y profesional estén más expuestas, el público busca saber más sobre sus líderes y con ello responder algunas preguntas fundamentales: ¿Quién es la persona? ¿Por qué hace lo que hace? ¿Qué lo moviliza internamente? ¿Qué decisiones difíciles ha tomado en su vida? ¿Qué golpes ha recibido? ¿cómo se ha repuesto de los golpes? ¿Qué tan transparente es el candidato con su vida?

Quizá este momento sea una oportunidad para que los futuros líderes empiecen a ver la transparencia de las historias personales como una fortaleza política donde abordar los orígenes de la vocación de servicio público se da en el contexto de una narrativa coherente y honesta. Y es que para sobrevivir a las tempestuosas aguas de la política moderna tal vez empiece a ser mejor tener una historia clara de lo hecho y lo no hecho—tanto de lo bueno como de lo malo.

Stefan
Lima, 5 de noviembre 2008

Yes we can! by OAI

Para Catherine T

Siguen sonando las bocinas en las calles, las sirenas de los patrulleros por DC. Siguen los pasantes gritando emocionados, convencidos, tratando de alucinar lo que está pasando: "Yes we can!". Caminamos desde el sur de la 16th hasta el U Street Corridor, para encontrarnos con una fiesta, una fiesta de fin de Mundial de fútbol. La gente cantando, los jembés sonando a lo lejos, acercándose: "Yes we can!". Caminando recordaba el discurso de Obama hace unos minutos: "Yes we can!". Este país con el que me enfrento día a día, con ese amor-odio constante, me metió una cachetada y me dijo: "Yes we can!". Me convenció que las cosas cambian, las personas, los pueblos, que la imaginación y la esperanza son catalizadores de grandes cambios, de grandes movimientos: "Yes we can!". Caminaba incrédulo, sin entender lo que estaba pasando. Ese no era el país que me había recibido en la primavera del 2006. Un país sin esperanza, en guerra, perdiendo su identidad. Hoy descubría un país colorido, entusiasta, con esperanzas: "Yes we can!".
Regresé a casa sabiendo que las cosas iban a estar mejor, que el pueblo, la gente, nuevamente había tomado las cosas en mano: "Yes we can!". Comienzo a escribir sintiendo que un nuevo día nace en este país, que existe un nuevo comienzo: "Yes we can!".

Oscar
Washington, DC, madrugada del 5 de noviembre del 2008.

Friday, August 15, 2008

Un año después: ¿qué hemos aprendido? by OAI

Empecé a escribir este artículo hace algunos días y me di cuenta a medida que sumaba cifras de millones de soles invertidos, millones de dólares perdidos, que buscaba iniciativas en la zona, politizadas en su mayoría, desde obras financiados por Chávez hasta FORSUR, cada cual a su manera, encontraba ministerios involucrados, responsables y hasta gritos de la población buscando culpables, lo importante está más allá de TODO eso. Lo importante para mí, como profesional en gestión del riesgo de desastres, como peruano, y quizás sin darme cuenta, como parte exterior de esta historia, viviendo lejos y no habiendo participado directamente, ni habiendo visitado la zona, era ¿qué habíamos aprendido después de un año?

Los damnificados no están interesados en cómo, qué, dónde, ellos necesitan ser auxiliados, apoyados para poder reconstruir sus viviendas, sus negocios, y volver a vivir, después de este paréntesis tan largo, demasiado largo, de un año. Ellos están reclamando el cuándo.

He escuchado una lluvia de críticas, de linchamientos oficiales, de linchamientos menos oficiales y no oficiales; todos se defienden, siempre alguien está al lado para patearla la pelotita de la responsabilidad y salir corriendo hacia el arco para convertirse en el lauchero del momento. Nadie quiere aceptar que no estábamos preparados, que nos cayó de sorpresa, que no nos la esperábamos… No escucho decir a nadie, que estemos incluyendo lo que nos dejó el sismo Pisco, como lecciones aprendidas, para preparar el futuro, para prevenir próximos desastres, para mitigar los riesgos que vamos creando, sin darnos cuenta por todo el país. ¿Es qué no hemos aprendido nada en estos doce meses de estado de emergencia?

Quizás no queremos darnos cuenta, pero vivimos en un país sísmico por naturaleza, que forma parte del cinturón de fuego donde se concentra una gran parte de la actividad sísmica y volcánica mundial. El evento de Pisco no es un evento excepcional, va volver a ocurrir, en otras regiones del país, quizás más al sur o más al norte. Son eventos que no nos van a avisar que llegan, no tienen horario, no respetan el sueño o el almuerzo. Sin embargo si escuchamos a los científicos dedicados al tema, si conversamos con ellos y trabajamos juntos, podremos mejorar nuestras políticas de prevención y centralizarlas en las zonas geográficas vulnerables. Tenemos que convivir con los sismos porque vivimos en el Perú y somos peruanos, porque son parte de nosotros y deberían serlo de nuestras vidas. Cuando uno recibe a un amigo en casa a cenar, prepara una rica comida, arregla su casa, saca su mejor vajillas y sus mejores cubiertos, todo para que el visitante se sienta bien y pase una buena velada. Ahora nos toca comenzar a preparar la llegada del próximo sismo, y para eso, tenemos que conocer nuestra casa primero, identificar las zonas sensibles, vulnerables, los peligros que existen. Debemos organizarnos entre nosotros, vecinos, municipios, regiones. Este es un proceso solidario y no sólo durante la emergencia, es un proceso solidario y de trabajo en común en todo sentido y en todo momento. Es la oportunidad para trabajar juntos, en común, con un objetivo, el de vivir en un país más seguro, menos expuesto.

Vivamos nuestro país como es, aceptándolo y queriéndolo, trabajemos en la prevención y la preparación del próximo sismo, del próximo Niño, para que esta vez, no nos agarre desprevenidos…

Oscar Ishizawa
Washington, DC, 15 de Agosto del 2008

Friday, August 8, 2008

El poder de la minoría: una reflexión sobre formas y procesos by OAI

Las últimas elecciones en el Congreso del Perú para elegir a su presidente y vice-presidentes nos dieron una lección del poder que puede tener una minoría cuando está unida, bien dirigida y vota con disciplina. Nos dice también que tenemos que dejar de pensar que el fujimorismo es solamente pasado y está enjuiciado y detenido en la DIROES. El fujimorismo, como lo demostró en estas últimas elecciones, es un aliado clave para el gobierno o la oposición, en caso ésta se ponga a negociar y dejé sus prejuicios de lado, para poder controlar el Congreso de la República. Los que pensaron que sin ellos se podía ganar, se equivocaron y lo deben estar lamentando detrás de cámaras. La pregunta, que aparece, atónita y casi como una alucinación, es ¿cómo después de tanto juicio, de tanta dictadura, de tanta corrupción, de tantos excesos, de tanto, pudimos haber elegido hace dos años trece congresistas que representan todo esto? ¿Cómo los peruanos, sin darnos cuenta o simplemente sin darle mucha importancia, les hemos dado tanto poder nuevamente? Muchas más preguntas se disparan de mi mente hacia el vacío, tantas que no puedo diferenciarlas. Podemos seguir analizando la estructura del Congreso actual y nos haríamos las mismas preguntas sobre otras agrupaciones y al final, como siempre, o casi siempre, llegaríamos al análisis de la democracia peruana, de nuestra democracia, de la democracia como concepto, del autoritarismo y su historia en el Perú, de la dificultad que tenemos muchos peruanos en hacer una diferencia entre dictadura y regimenes autoritarios que utilizan medidas de fuerza para llegar a un fin. Nadie puede quitarle a Fujimori, el haber luchado contra Sendero y haber logrado una victoria, nadie puede cerrar los ojos y olvidar que la inflación allá por 1990 llegaba a 7000% y que después de 2 años de gobierno de Fujimori, estaba controlada y el país comenzaba a salir del hoyo negro en el que nos dejó el APRA y Alan García en su primer gobierno. Comenzaba el crecimiento en el que seguimos viviendo. ¿Pero todos estos logros justifican los medios? Para mi, la respuesta es no. Los logros del gobierno de Fujimori, importantes, indispensables para lo que somos hoy, no justifican los medios que se usaron. No justifican medios que nos oponen como país, explotan nuestras diferencias para dividirnos. No se justifican los medios que debilitan nuestro sistema democrático y que no participan en su fortalecimiento.

Creo que lo difícil de entender, es que la democracia, no es un concepto aislado, no es una teoría, es un proceso que involucra muchos factores, un proceso muy largo en el tiempo, en el que tenemos que participar todos, porque sino, no nos sirve, se debilita y pierde todo el sentido. La democracia es mucho más que elecciones cada cinco años, cada cuatro años o cada año. Democracia, es el fortalecimiento de sentirnos ciudadanos, de pertenecer a este territorio, al Perú. Democracia, es saber escuchar, es saber criticar, participar, es saber protestar cuando es necesario, salir a las calles para que nos escuchen, si es indispensable. Democracia es aceptarnos como somos, imperfectos, pero peruanos. Dejemos de escuchar definiciones de democracia y hagámosla nuestra, seamos parte de ella. En una democracia es muy importante el poder de la minoría, porque sabiendo escucharla podemos gobernar mejor, para todos.

Lo que sacrificó el partido de gobierno en esta última elección, es la estabilidad del proceso democrático. Y no quiere decir que hay que dejar de negociar, de conversar con los congresistas fujimoristas, y aislarlos. Pero si queremos participar en el proceso del fortalecimiento democrático en el Perú, necesitamos decirles a aquellos que creen que los fines justifican los medios, que no es así, que se equivocan, que nuestro país crecerá de una forma diferente, y llevarlos a enfocarse y participar en el proceso de fortalecer y hacer nuestra la democracia. El balance político en los poderes del Estado es el que nos va a permitir seguir avanzando, juntos, con ideas diferentes y, a veces, contrarias, pero con una meta común, el bienestar del Perú. Porque al final de todo, como dijo James Madison, padre de la Constitución Americana, gobernar tiene tres principios fundamentales: “compromise, compromise, compromise, except in matters of conscience.”


OAI

Washington, DC, últimos días de Julio 2008

Thursday, August 7, 2008

No Hablo Politico by SR

in The Citizen, The Newspaper of the Harvard Kennedy School.
http://harvardcitizen.com/2008/04/16/no-hablo-politico/

by Stefan Reich on April 16, 2008 in Opinion

Language and globalization are like a married couple whose relationship is based on give and take. Take fiesta, piñata, margarita and siesta. From Prague to Toronto, they’re universally understood words for having a good time.

But just as Cervantes’ language has added some joy to the world, it is time for Spanish-speakers to borrow words from other languages to make our politics healthier.

It’s not that we haven’t chipped in to the universal political discourse. Hey, we introduced guerrilla and junta to many dictionaries around the world. But Spanish has failed to create words that allow for a more complex understanding of political processes and ideas. Not being able to translate certain words may be a symptom of a deeper problem. It’s time for a vocabulary upgrade.

For those of us who take pride in the language that produced Neruda’s poems or Borges’ stories there is a feeling of helplessness in trying to articulate subtlety in politics. In the import-export business of words, the Spanish speakers of the world are short of some essential vocabulary. And that deficiency must be addressed if we want to improve our weakened political institutions.

I plead guilty. The other day, during a casual conversation about politics in the Forum, I discussed the many unresolved democracy issues in Latin America with an Argentinean friend. I am embarrassed to say that I didn’t know how to translate some ordinary political lingo into Spanish. Tired of my vocabulary limitations, I tried to look up basic words like “accountability,” “advocacy,” “buy-in” and “agency” in several English-Spanish dictionaries…and nada. And these were not dictionaries of the travel variety, but ample ones with cloth bindings. No matter; the translations for these English words failed to convey the depth of their English counterparts.

When such basic words don’t translate into Spanish, Spanish-speakers are in trouble. Our scarcity of political lexicon creates rhetorical vacuums. A lack of words breeds a lack of principles. This could lead to an oversimplification of problems that directly affects the public sphere and the way decisions are made.

Developmental psychologists believe that language acquisition is critical to make sense of the world around us. Words allow people to make meaning out of complexity. Abstractions like freedom, love and justice are pillars that allow us relate to one another and develop social norms. From them, we build wonderful institutions like democracy, the family and the judiciary system. Politics is full of such notions, and without the capacity that language offers to articulate and understand such constructs, we forego a certain richness of dialogue in confronting difficult policy dilemmas.

Is someone to blame? I may be wrong, but the first crowd that comes to mind is our ever-present caudillos (we certainly nailed that term). Perhaps our vast authoritarian history is correlated with our current shortage of political language. In a culture where power has a special preference for verticality and little consensus building, too many words might make democratic transactions more complicated. A conceptually rich political vocabulary would not make life any easier for the Fidels, Perons, Pinochets and other tyrants that fill our history books. As these political ghosts loom in the background, and as their descendants continue to vie for power in our countries, we would be wise to expand our arsenal of political terminology to keep them from returning.

The good news is that there is hope. If anything, inter-cultural encounters and creativity reinvent language. Many words have made their way into the Spanish vocabulary over centuries of cultural and commercial exchanges. Many Spanish words have their very roots in Quechua, Nahuatl, Guarani, Arabic and French. In recent centuries, English has also made important contributions to our language, particularly with regard to technology. But when it comes to politics, we have been timid to welcome concepts into our discourse that would allow for more sophisticated political debate. Can we, as students of politics, participate in this process?

Of course we can. Some have already started to come up with creative solutions. Take “empowerment,” for example. Borrowing from English, people have invented a new term empoderamiento for use in everyday conversation. I am all for it. The Real Academia de la Lengua-the institution that invites words into the official dictionary-must recognize the urgency of the vacuum and move to fill it at least as quickly as the people are.

But until that happens, viva Spanglish in politics!

Written by Stefan Reich · Filed Under Opinion

Sunday, July 27, 2008

Bienvenido a No Hablo Politico by OAI


No Hablo Politico tiene, como todo, una gestación, larga, de varios años; una concepción, el artículo de Stefan en The Citizen; un nacimiento, éste, y esperamos, una larga vida.

Desde hace varios años, Stefan y yo, junto a varios de nuestros amigos, hemos venido conversando, informalmente y sin pelos en la lengua, de muchos temas que nos interesan y nos habitan, conversando desde nuestra perspectiva de ciudadanos de este mundo, de peruanos en el mundo. Hemos aprendido a largo de todo este tiempo a escuchar, a discutir, a defender nuestras opiniones y a cambiarlas cuando reflexión y evidencia, lo hacen necesario. Nuestras conversaciones, no han tenido horario, ni lugar definido, han ido saltando a medida que la vida nos ha ido llevando por aquí y por allá, a medida que nos hemos ido encontrando en diferentes ciudades y países. Pero si queremos hacer memoria y definir un momento clave, un antepasado, de esto que ahora es cibernético y sin fronteras, se debe situar por esos meses de otoño del 2005 en Paris. Durante muchas noches, interminables, nuestro pequeño “Club de la Serpiente”, se fue nutriendo de ideas, de canciones, de imágenes, que son ahora inolvidables y entrañables para nosotros. Son también largas caminatas buscando algún lugar que nos acoja para seguir conversando, para tomar la última copa… Nos unía, el Perú, ese país lejano pero tan querido, tan lejano para nosotros esos últimos años. Nos unía el conversar del regreso, el escuchar y compartir atónitos las historias de nuestro gran amigo Alonso Ruiz-Rosas… Y mientras escribo estas líneas, vienen a mi mente, chocándose en el camino, tantas imágenes, tantos momentos inolvidables, como aquel en el restaurancito algerino en la Butte aux Cailles. Suenan canciones de Paolo Conte, de Joaquín Sabina…

Este blog nace de querer seguir conversando, la distancia y nuestras actividades personales, no nos lo han permitido hacer regularmente en los últimos meses. Vamos a hablar de ciné, como de literatura y de política. Vamos a dejar correr nuestra imaginación y nuestras experiencias del día a día, así como lo que hemos estado trabajando y queremos compartir.

Stefan comienza una nueva etapa en Lima y yo sigo con mis cuatro maletas errando por el mundo, anclado por el momento en Washington, DC… Este va a ser nuestro espacio de encuentro y discusión. Espacio de encuentro con los amigos. Esperamos que muchos de ellos se anime a contribuir con sus ideas, comentarios, artículos… Es un espacio de libertad de opiniones y formas, no queremos que esté sujeto a ningún esquema, queremos que sea, como siempre lo ha sido, un espacio abierto, abierto al mundo, un espacio de amor al Perú

Oscar Ishizawa (OAI)

Washington, DC, Julio 2008

Thursday, July 24, 2008

Bienvenido a No Hablo Político by SR

Bienvenido a nuestro blog.

Oscar Ishizawa y yo hemos creado este espacio para poder dialogar de manera abierta sobre distintos temas. Es sólo un lugar público donde dos amigos comparten lo que se les viene a la mente de manera libre y sin una agenda específica. No pretende tener más misión que ser una especie de diario abierto donde cada uno colgará unas líneas cada dos semanas comentando ideas, vivencias, alguna buena lectura, una película interesante o hasta algún sueño divertido. De alguna manera este blog tiene sus orígenes a partir de conversaciones que tuvimos Oscar y yo en París en el 2006 cuando—con vino en la garganta, en altas horas de la madrugada, y junto a nuestro amigo Alonso Ruiz Rosas--intercambiamos ideas sobre el Perú, el mundo, y la vida en general. Desde entonces, las conversaciones han seguido tanto en Lima como en EEUU.

Este espacio espera ser una celebración a la libertad que el mundo cibernético nos da y una forma de mantenernos conectados con el mundo en general. El ingenio técnico de Oscar ha hecho posible que podamos escribir esto en la web. En este espacio esperamos también animar a nuestros amigos--regados por todo el mundo--a que participen y contribuyan con nuevas perspectivas sobre temas distintos. Los comentarios serán siempre bienvenidos.

Tal vez a Oscar y a mi nos una el Perú como un punto de referencia común. Sin embargo, muchas de nuestras vivencias están nutridas por largos períodos de ausencia en Lima. Es muy probable que por acá desfilen líneas que reflejen nuestras vivencias tanto en Francia como en EEUU. Es más: no sería nada raro que por acá se filtre alguna que otra palabra traviesa de idiomas cercanos a nosotros y que han sido parte de nuestros recuerdos de niñez en el Perú. El japonés, el hebreo, el quechua, y como no—la jerga limeña—seguramente harán acto de presencia en las líneas que colgaremos. No nos hacemos responsables por el híbrido de palabras que pueda salir de este blog.
A propósito: el nombre—No Hablo Político—lo puso Oscar a partir de un artículo que le mandé y que apareció en el periódico The Citizen de la Kennedy School. La idea del artículo era reflexionar acerca de la necesidad de incorporar palabras inglesas al español para dar un matiz y un poco más de sofisticación a algunas ideas políticas.
Pues bien, ojala que nuestro blog dure algo y que las responsabilidades del día a día, tanto de Oscar como ingeniero y mías como psicólogo, no nos impidan seguir siendo curiosos sobre el complicado e interesante mundo que nos rodea. Hasta muy pronto.

Stefan Reich (SR)

Madrid, Julio 2008