Thursday, June 25, 2009

La Chamba de Todos by SR

“El Perú está pasando por un bum”, me dijo un amigo hace pocos días. “Estamos de moda en el mundo: nuestra comida, el TLC, somos de los países que más crecemos en la región. Si pasamos el 2011 no nos para nadie, hermano”, sentenció mi amigo con la cara iluminada e inflando el pecho.

Caramba, pocos pueden negar que estamos pasando por un buen momento. Pero pienso que es una coyuntura y nada más. Seríamos ilusos si no nos diéramos cuenta de que tenemos que enfrentar reformas importantísimas. Lo que parece alarmante es que estas reformas políticas de fondo—que son procesos llenos de ensayo y error—ninguna autoridad política se atreve a emprender con la determinación debida.

Y es que los procesos no son rentables en política y todos queremos una solución rápida y técnica a cambios estructurales que nos enfrentan con lo más difícil de ser peruanos: nuestro ADN plagado de corrupción, caudillismo y mediocridad.

Y es ahí donde preferimos quedarnos en el juergón y pocos se atreven a ver la resaca que se puede venir. El cortoplacismo en la política tiende a ser la voz.

¿De que desafíos estamos hablando? De cambios importantes en educación y justicia para continuar saliendo no sólo del subdesarrollo económico, sino también moral e institucional que nos aqueja.
¿Existe hoy la voluntad política para empezar tales cambios? A medias: pocos políticos con aspiraciones serias de regresar se atreverán a remover el suelo para iniciar las reformas que necesitamos en esas dos áreas. De hacerlo saben que se juegan cualquier tipo de re-elección--la conducta tímida del actual gobierno frente a esos retos da fe de ello.

Nuestro entorno geopolítico tampoco ayuda a encarar los desafíos de fondo. Operamos dentro de una región incierta y volátil; algunos vecinos se están suicidando a plazos y con tufillos autoritarios. Emprender reformas que tengan un alto costo social quizá atice nuestra vocación kamikaze como latinoamericanos.

¿Entonces qué nos queda? ¿Estamos condenados a no salir del hoyo y a quedarnos en el “faenón” del momento ya que las autoridades no logran comprender que de no iniciar tales procesos nos jugamos la vida (otra vez)? No lo creo.

Ya hay personas que han puesto semillas importantes para que podamos enfrentar los desafíos que nos competen a todos. Esta gente está abriendo un camino para que podamos cambiar nuestra sociedad a punta de trabajo, creatividad, visión y emprendimiento. Algo que llama la atención es que muchas de estas personas vienen de distintos extractos sociales y están tomando iniciativas privadas y audaces. Por ejemplo, Gastón Acurio ha logrado unir a un país fragmentado a punta de la sazón y el paladar; los Añaños han mostrado que podemos ser empresarios de muchísimo éxito a base de esfuerzo y emprendimiento; y Claudia Llosa nos ayuda a cerrar las heridas de nuestros años más oscuros con una película hecha de coraje, humildad y amor.

Creer en nosotros mismos y en nuestro ingenio, ser capaces de escuchar a aquellos que nos dicen lo que no nos gusta escuchar y celebrar nuestras diferencias, son en esencia los grandes desafíos que nos competen a todos y que trascienden a los gobernantes de turno. Este proceso—que no requiere de grandes tecnócratas ni de una verborrea hipnotizante—está al alcance de cada uno. Solo así empezaremos a poner las cimientos para construir la sociedad a la que debemos aspirar, en donde una cultura democrática sea el valor que rija nuestro futuro y para que el “bum” no se convierta en “pum”.

Stefan Reich
para Think LaRed
http://laredperuanos.blogspot.com


Tuesday, June 23, 2009

Armar y vestir al muñeco: creando institucionalidad, capital humano y capacidades para manejar el Estado by OAI

Me pidieron que en 500 palabras describa uno o varios desafíos del Perú al 2021. Me resulta difícil pensar solamente en uno. Me voy a enfocar en el que creo yo, indispensable; necesario más no suficiente, para que todos los anteriores desafíos que mis compañeros han descrito en este blog se hagan realidad. Algunos lo han murmurando entre sus frases, otros lo han nombrado con nombre y apellido en alguno de los posts anteriores por lo que quiero resaltar su importancia. Este es la imperante necesidad de crear una institucionalidad dentro del Estado Peruano y para esto continuar a crear capacidades, es decir, capital humano. Nuestra meta al 2021 y hacia adelante debería ser no sólo contar con las instituciones necesarias para poder tener un país sostenible, justo y económicamente viable, sino también, con el capital humano y las capacidades necesarias para manejarlo.

He estado recorriendo Centroamérica estas últimas dos semanas y conversando con las autoridades de estos pequeños países tan vulnerables a los desastres naturales me he ido dando cuenta de la dificultad que existe en la sostenibilidad de los proyectos y programas en marcha. Se han venido financiando por décadas fortalecimientos institucionales, programas de desarrollo en todos los sectores. Se han creado instituciones, ministerios, diferentes mecanismos de ejecución, esquemas de trabajo. Pero existe un vacío en la creación de capacidades locales que puedan asegurar la sostenibilidad de estos programas y a largo plazo, del país. Se han creado instituciones pero no suficientes capacidades.

En el Perú, la figura es diferente, y lo comprobé durante mi fugaz paso por el MEF. En el Perú, tanto en el sector público como en el sector privado existe muchísima capacidad pero muy poca institucionalidad. Entidades claves del Estado siguen siendo financiadas por el PNUD u otras multilaterales. Me pregunto, cómo podemos seguir creciendo de manera sostenible sin ocuparnos de fortalecer desde adentro nuestro Estado? Ya veo llover críticas. No creo en un Estado grande, pesado y lleno de instituciones. Creo un Estado eficiente. Y pienso que el Estado crezca no es necesariamente malo, si crece programadamente y con sentido. Si crece dentro de un proceso de eficiencia. Escuchaba en una reunión en Perú, hace algunos meses, que aunque no lo creamos el Estado Peruano es uno de los más pequeños de Latinoamérica. Y después de esta reflexión me pregunto: acaso no ordenamos el sector tributario? el sistema bancario fortaleciendo el BCR, la SBS? la inversión pública creando el SNIP?

Nuestro desafío en los próximos años es fortalecer institucionalmente nuestro país: desde afuera, estableciendo objetivos concretos en la planificación de nuestro desarrollo y creando y fortaleciendo las instituciones necesarias para el crecimiento; y, desde adentro, creando capital humano y capacidades a la par de estas instituciones para fortalecerlas. Así nuestras capacidades de jóvenes profesionales formados en el Perú y en el extranjero, contribuirán desde adentro a la sostenibilidad del crecimiento que tanto reclamamos y esperamos.

Oscar A. Ishizawa
para Think LaRed
http://laredperuanos.blogspot.com